martes, 28 de febrero de 2017

Taller de escritura creativa "PUERTA QUIMERA"




Porque contigo puedo atravesar
los grandes espacios desolados
y siempre encontraré la puerta
que me devuelva
a la Quimera”
Roberto Bolaño


Dirige: Miguel Avero
Lugar: “Momentos Art Café”, Charrúa 2285 entre Cassinoni y Acevedo Díaz
Fechas: Todos los jueves
Horario: de 18:30hs a 20:00hs
Costo: $900 (pesos) por mes, con la excepción del mes de marzo ($400)


Descripción del taller:
El taller promueve la práctica de la lectura y la escritura haciendo especial hincapié en los aspectos formativos del escritor. Aspira a dar una firme orientación en el proceso creativo a través de la reflexión y práctica escritural, el conocimiento de las herramientas básicas para escribir y la conexión de la literatura con otras artes.
A través de una dinámica grupal se compartirán lecturas propias y de autores consagrados, con una gran atención en la literatura uruguaya actual sin descuidar el abordaje de obras clásicas y universales.
Una vez por mes participará de forma presencial un/a escritor/a actual para compartir opiniones y experiencias referidos a la escritura y la creación en un ida y vuelta con el grupo sumamente enriquecedor.
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Si tienes una propensión mística, por qué no escribirla; si vives solo y atormentado en la soledad, ¿por qué no hablar de lo tuyo?
Jaime Sabines
Soy una escritora orgánica porque escribo como bebo o como respiro... Es una necesidad esencial. Escribo porque no puedo vivir sin escribir. Y uno siempre escribe para aprender, para comprender, para saber, para intentar entenderse y entender el mundo.
Rosa Montero


Escribir es sondear y reunir briznas o astillas de experiencia y de memoria para armar una imagen.
Juan José Saer



lunes, 12 de diciembre de 2016

Orgía Poética ("Poesía in your fucking face" y "En el camino de los perros")



El cierre de año mancomunado de dos ciclos poéticos de indudable esplendor como “Poesía in your fucking face” y “En el camino de los perros” dejó en evidencia -anoche- la trascendental transformación de la escena poético-performática montevideana. No es nada nuevo, desde hace bastante venimos conversando con Hoski Louis Santiago Pereira del enorme abanico de posibilidades que se dibuja en el lienzo de nuestra cultura para los poetas de hoy: Slam de poesía (aporte decisivo de Pabloski Zzi); Ronda de Poetas Mundial Poético de Montevideo (energía y mente de Martín Barea); lecturas en diversos ciclos (clásicos, relativamente nuevos y primerizos, dentro de esto último podríamos incluir "El submarino peral" de Carolina Silva Rodé). El caso es que hay mucha gente haciendo cosas, en muchos lugares y con mucha heterogeneidad. Pero también debemos tener en cuenta las conexiones: anoche Pabloski y Martín Barea participaron activamente del cierre de ciclos mencionados al principio; también participaron Santiago Tavella Lalo Barrubia, intercalados con un montón de poetas ultra jóvenes y algunos invitados del exterior. El entrecruzamiento generacional, la diversidad de propuestas, el público desbordando los espacios de Tractatus, el cúmulo de momentos mágicos (pienso en Nahuel Hernández adueñándose de la escena y haciendo partícipe de la misma a Santiago Tavella), formaron un todo imposible de ser ignorado. No se puede no escribir. Afortunadamente tenemos -también- la imprescindible mirada de Paola Scagliotti, fotógrafo de esta rica época, y de estos sucesos que venimos mencionando. Sus fotos, más que un retrato eventual, son la seguridad de la lucha contra lo efímero, lo fugaz, son el pellizco: esto no fue un sueño, aunque ciertamente lo parezca.


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(*) Las fotos, obviamente, son de Paola Scagliotti. 

lunes, 3 de octubre de 2016

Orientación Poesía: Pando y coplas




Orientación Poesía nos mueve, nos sacude, genera en nosotros cosas únicas, inagotables y difíciles de explicar. A veces nos retiramos de un liceo conversando sobre lo ocurrido, sobre lo que dijo tal o cual estudiante, sobre las reacciones que suscitó un determinado poema o lectura. Meditamos acerca de cómo perfeccionar algunas cosas, de lo que siempre funciona y lo que hemos visto que no. Esto es algo típico para algunos, quizá. Pero Orientación Poesía, o su rastro, su huella, nos sorprende. Y ahora voy a lo que quería contarles. Me acaba de llegar un texto poético de Diana Medina, alumna del liceo Brause de Pando, sitio donde nos presentamos con Santiago Pereira el viernes pasado invitados por la profesora Mariana Moreira. El poema es una maravilla, en él se reúne la lectura del Martín Fierro (trabajado con su profesora en clase) mezclado con la experiencia que compartimos en Orientación Poesía, a su vez está atravesado por las vicisitudes que enfrentamos con Santiago por la zona, disfrutando del herrumbre de las vías y las casonas antiguas, paisajes demoledoramente bellos e inspiradores. Solo puedo agradecer a Diana por lo que sigue:

"El coplero"
Me han invitao a un mitin' con gurises y otras yerbas,
yo que afilao al lápiz, no me puedo rejusar
tempranito y sin apuro, he ensillao a mi moro,
silbando por el bajito, enfilé pa la ciudá'
Al paso por el camino me encontré con el Rosendo
-Qué dice qui anda amigazo!
-Aquí lo ve, empilchao!
-Yo también como si' usa, limpito, y sin afeitar!
Ya en el pago las mozitas sonriendo en el merecer:
-Che no es ese el escritor?...ese de allá..., el Avero!
-(Ladran Sancho, cabalgamos!)- me susurró el Rosendo.
Orgulloso respondí a las mozas con esmero:
-Aquí les traigo el coplero de mi "Orientación poeta"
arrímense,... las espero!
Nos paramos en la vía por si acaso... el pata e' fierro...
atravesamos dispacio, por aquí que no hay espinas.
En eso salta el Rosendo asombrao con ojo 'e vaca:
-Ha visto che don miguel por allá esa cosa rara?!!
nos acercamos pa ver de que cosa se trataba.
-Ay j'una cosa 'e mandinga! -dijo el Rosendo asustao!
siguro qui son los elien...! Tata Dios mi hay de ayudar!
-No sea bruto usté Rosendo! siempre juyendo a pensar...!
contesté con importancia yo que soy mas sosegao.
Vamo a dir que la Mariana ya nos' tá esperando ansiosa!
En mi mente amontonadas las coplas s' iban juntando
pa ir soltando los versos como sale asi mesmito,
uno a uno despacito con rima, coma, y puntiao.
Los gurises apilaos acudieron a la fiesta, -a ver, a ver, (la Mariana)
-si escuchamos al poeta!
-poetas lo somos tuitos!- les expliqué bien clarito,
si armamos bien el versito y compartimos la pena,
la alegría sale sola y qué lindo que es verla suelta...!
Cansados pero felices nos volvimos pa' las casas,
pero llevando en el alma caras, sueños, esperanzas...
siguros de que el camino que vamos dejando atrás
sea un ejemplo de vida en esto que dimos en llamar:
la "Orientación poesía"
Dedicado a Santiago,Miguel Avero y Mariana
Gracias!!!! vuelvan pronto!!!
Diana Medina 3er año Liceo Brausse-Pando.
(Estudiando el Martín Fierro con Mariana!!)




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jueves, 8 de septiembre de 2016

Sobre "Fábula de un hombre desconsolado" de Javier Etchevarren


 En Fábula de un hombre desconsolado (Yaugurú, 2014), de Javier Etchevarren, encuentro tres grandes lineamientos que atraviesan la obra, se entreveran y nutren entre sí, y son apertura de otras ramificaciones sin dejar en ningún momento de ser patrón, o raíz de lo brotado en algún punto del trayecto.
 En primer lugar me refiero a la memoria. En el pasado se encuentra la raíz del desconsuelo presente, al menos tenemos la certeza de que debe ser allí el sitio donde fue colocada la primera piedra. En el inicio del poemario, el yo lírico no duda

No debí nacer.

 La asunción de ser un hijo no deseado es el punto de partida. La madre que no quiso serlo, será, sin embargo, un bastión de fortaleza, pero también espejo de la debilidad del niño, un poner en evidencia su frágil condición. Condición que lo persigue en la adultez; siempre es en presente la manifestación de la flaqueza

Me salvó su fortaleza.
Mi actual debilidad (poema II)

y luego

Yo ni siquiera puedo conmigo. (IV)

 La trascendencia del primer recuerdo tiene la peculiaridad de una coincidencia. Se trata de una despedida. Se trata del abandono del padre. La memoria deja asentado ese instante -tristemente célebre- en el primer lugar de la fila, tiñendo inevitablemente todo lo posterior. Esa cadena de remembranzas donde los vínculos familiares son protagonistas.

El primer recuerdo de mi vida.
El último recuerdo de mi padre.

 Pero también la memoria está sujeta a la necesidad. Será la desmemoria también una forma de salvación, un atenuante de la angustia. A veces el recuerdo se compone de la narración de otros, de alguna forma se desdibuja, o al menos no cuenta con la nitidez de lo propio, de lo que fue experimentado, vivido y no puede ser modificado.

Mis hermanos lo recuerdan:
mi padre intentó pegarle a mi madre.
Mi madre lo recuerda:
(...)
Yo no lo recuerdo.

 El recuerdo, a lo largo de la obra, deja al descubierto la carencia. Es este otro de los lineamientos planteados. El padre -en primer lugar- es ausencia o memoria triste. La escasez también está presente en la comida

Arroz blanco con queso
de almuerzo
y arroz blanco con queso
de cena.

 Y en la vestimenta que es, escasez compartida: la ropa va pasando de un hermano al otro como “una segunda piel”. Y hasta en el divertimento donde la inventiva del niño suplirá la ausencia de juguetes

En los dedos me pintaba caritas
de muñecos.

 Para ir cerrando esta incompleta impresión sobre esta completísima obra, debo referirme a un tercer lineamiento que creo oportuno señalar: el mismo tiene que ver con la relación niño-hombre. El hombre desconsolado busca las respuestas de su aflicción en el niño que alguna vez fue. Todo ha sido abandonado menos este recuerdo. La infancia ha sufrido una serie incontable de sismos, sus réplicas sacuden el paisaje del ahora. Es patente el deterioro,

Ilustra con palabras el fracaso
que enuncia su nombre.
(...)
Mantiene la sonrisa de su infancia
y la risa de su historia


pero es necesario conocer el camino. Este hombre es el resultado de tres agudos ingredientes: escombro, incendio y llanto. He aquí la importancia del aspecto restaurador del arte: escribe el hombre, dibuja el niño; un largo hilo se extiende entre ambos o quizás, la fantasía del alivio.

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lunes, 5 de septiembre de 2016

El círculo Liscano


La lectura -aun en proceso- de “Oficio de escritor” de Gabriela Sosa sobre la obra de Carlos Liscano me ha metido en un embrollo terrible. Absolutamente inmerso en los procesos de construcción de los textos de Liscano a través de lo investigado por la autora, sufrí la insoportable necesidad de conseguir un libro del hasta hace poco director de la Biblioteca Nacional. Afortunadamente me encontraba en otra biblioteca, la del Instituto de Profesores Artigas. De forma intempestiva me levanté de la silla, me dirigí hasta el mostrador y pedí uno de sus libros; el primero que llegó a mis manos fue “Miscellanea observata”, un sentido poemario escrito en el período de transición de dos décadas (fines de los ochenta, principios de los noventa) donde Liscano intercala textos breves con moderadas epístolas, a veces poemas sentenciosos otras veces composiciones que se asemejan a un diario personal. Paralelamente, me encuentro desde hace días trabajando en lo que sería la continuación de mi nouvelle Micaela Moon que, curiosamente, se ha ido fragmentando, cediendo en la narración llana -por momentos- espacio a la composición diarística (influencia de Liscano?). El caso es que escribo. Y leo. Y sostengo lo activo, metido en el círculo. Y sin salir de él.





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jueves, 11 de agosto de 2016

Sobre "Todas las cosas que me dijo Dios por walkie talkie" de Andrés Bazzano


 El inmejorable comienzo de Todas las cosas que me dijo Dios por walkie talkie (Walkie Talkie Ediciones, 2015) de Andrés Bazzano nos presenta una divinidad sugerente por su particularidad. Si bien es exhortativo su repetitivo “deja”, este se parece más a una no intervención, una especie de laissez faire (dejar hacer) donde la inacción (disfrazada de pasividad) guarda fuertes vínculos con el concepto de devenir en tanto flujo dinámico, continuo acaecer inevitable.

Deja que el silencio se muerda solo,
que los árboles de prendan fuego
y los elefantes se vuelvan locos.

 Debo a Camilo Baráibar el hallazgo de una llamativa influencia -tal vez inconsciente- que opera en el inicio del texto de Bazzano: la del poeta sanducero Humberto Megget. Imposible no recordar su “Dile a las nueces que se partan solas”, texto de llamativa hondura y sorprendentes quiebres en lo temático-estilístico.

 El Dios de Bazzano es un Dios que suelta las amarras. Hay en su voz un desentenderse, tal vez indiferencia o aceptación, pero en tono solemne y en alguna medida profético. O tal vez se trata de lo que nos llega de su voz a través de ese transmisor-receptor portátil conocido por sus sonoras interferencias. El Dios de Bazzano, se parece a una divinidad distraída, pasible de no ver, capaz de ignorar un hecho cruel ocurrido durante un instante fortuito de ceguera:

Despedaza al gato negro,
despedázalo,

que la luz entró de golpe
y dios se nos veló

 Los seres se cuidan de no alterarlo, no por temor ni miedo sino por falta de necesidad. El Dios de Bazzano no trae las respuestas, apenas el mensaje que es un dejar hacer.

No llores que el eco perturbará a Dios

El poeta apela a la tradicional dicotomía de lo apolíneo-dionisíaco, su forma de acercarse a este pedazo de la tradición se asemeja a la visión de Herman Hesse, es decir, entendiendo ese ir y venir existente entre los “dos polos”:

Me dormí atado al mástil y con el walkman puesto,
y aunque hago el intento, aunque me esfuerzo,
sueño con sirenas.

Nada es suficiente. Es imposible mantenerse en una de las orillas. La tensión es inevitable como parte de la vida, lucha y dolor. He aquí la aceptación: comprender el trayecto entre las dos puntas.

El poemario de Bazzano explota una artillería de elementos recurrentes vinculados al agua, los animales, la naturaleza toda. La intertextualidad con la leyenda bíblica del profeta Jonás es elocuente.

Los últimos poemas se tornan aforísticos, sentenciosos y profundos. En algunos versos se presiente la aniquilación, pero también el ulterior amanecer por más que una de las tantas voces de la obra lo niegue rotundamente

Todos los ahogados volvieron a flotar
(Domingo sin resurrección)

La intuición del tiempo último se encuentra matizada por una mirada un tanto desafiante que recuerda, en cierta medida, a algunos momentos memorables de la poesía de Teillier, cuando el poeta chileno -habituado a poetizar este tipo de escenas- expresa “caminaré sin prisa por las calles/
invadidas de malezas/ mirando los palomares/que se vienen abajo” (“Cuando todos se vayan”).

 En esa misma línea, Bazzano nos deja un muestra de su virtuosismo poético en un breve poema que, en mi modesta opinión, alcanza uno de los momentos cumbre de su poemario

Cuando los edificios despierten y empiecen a pelear entre sí,
voy a estar con mi paraguas, entre los escombros,

buscándote.

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martes, 2 de agosto de 2016

Sobre el despliegue de Orientación Poesía

  



  Dudo que exista -al día de hoy- un profesor de literatura montevideano que no se haya preguntando en algún momento qué es Orientación Poesía. Por razones obvias nuestro centro de acción es Montevideo; aquí vivimos y trabajamos los integrantes del proyecto, y como el mismo se realiza exclusivamente “a pulmón”, es decir, sin apoyo del Estado ni de ninguna institución privada, las posibilidades de movimiento, de expansión hacia el resto de nuestro querido territorio quedan sujetas a nuestros propios esfuerzos y motivaciones. Sin duda que hay excepciones: en el año 2015 la profesora rochense, Gisella Aramburu, hizo un gran esfuerzo junto a las autoridades de los liceos de Rocha y La Paloma para que Orientación Poesía se presentara en ambas instituciones, durante dos jornadas memorables.
  Volviendo a lo planteado en el inicio, los medios de difusión de nuestro proyecto se reducen al “boca a boca” (profesores y alumnos que participaron de alguna experiencia y lo comparten con otros, compañeros del ambiente literario que confían en nosotros y se juegan la boca recomendando lo que hacemos), y al buen uso de la red social facebook donde, casi diariamente, compartimos los diversos eventos que se avecinan, las imágenes que atestiguan nuestras experiencias más recientes, y todo lo relativo a los poetas que componen nuestra antología online de poesía ultra joven uruguaya “En el camino de los perros”. La promoción vía prensa ha sido escasa; aprovecho aquí para saludar el interés de Alejandro Gortázar, Paula Simonetti y Martín Barea Mattos, que, desde su lugar, aportaron interesantes artículos de difusión, y también la breve mención de la revista “[sic)” de la Asociación de Profesores de Literatura del Uruguay en su número dedicado a la literatura uruguaya joven.
  Viéndolo de esta forma creo necesario marcar el mérito de Orientación Poesía. La importancia de su indudable despliegue y crecimiento. El proyecto que tuvo su inicio en una charla entre tres amigos (Santiago Pereira, Hoski y quien escribe estas líneas), lleva cuatro años de sostenida labor, con Paola Scagliotti realizando un infatigable trabajo en lo relativo al registro fotográfico y con la incoporación -lujosa y reciente- de la poeta Regina Ramos para cooperar en todos los asuntos vinculados a En el camino de los perros, esa antología impensada que pusimos en marcha a inicios de año pasado y que hoy explota de poetas y poesía.
  Liceos de Toledo, Salinas, el liceo N°2 “Héctor Miranda”, el Instituto María Auxiliadora, el Colegio Erik Erikson; fueron algunas de la instituciones que visitamos en los últimos tres meses. La agenda de aquí a fin de año seguirá nutrida. A esto debemos agregarle las presentaciones en el Verde Bar, del ciclo En el camino de los perros, que se realizan los primeros miércoles de cada mes.
  Orientación Poesía se expande, funciona, aporta lo suyo -humildemente- en el universo de lo educativo donde, dicho sea de paso, ningún aporte puede catalogarse de excesivo.


Miguel Avero – Agosto, 2016






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